¿Cuál es la diferencia entre traducción e interpretación?

A simple vista, te puede parecer que traducción e interpretación son lo mismo. De hecho, numerosas personas creen que ambos conceptos se refieren a un oficio idéntico. Sin embargo, no es así, por lo que hay que detallar cuáles son las diferencias entre traducción e interpretación.

La razón es que, pese a que coinciden en el objetivo, el de expresar un mensaje en un idioma diferente al original, no se trata de términos intercambiables. Es decir, que es necesario hablar de qué es un intérprete y de qué es un traductor, porque son profesiones diferentes.

En primer lugar, el intérprete es el profesional encargado de la traducción oral a un idioma del discurso que en ese momento el interlocutor está hablando en su lengua. Un ejemplo claro es una reunión de trabajo o un evento en el que una persona está hablando y otra comunica en el idioma de los espectadores las palabras del orador de manera simultánea.

Mientras tanto, un traductor es una persona encargada de traducir textos de un idioma a otro, siempre respetando el mensaje, el sentido y el estilo del original. Su trabajo supone, por lo tanto, la traducción de documentos, libros, informes, folletos, artículos de investigación, contenido de sitios web -para lo que cuenta con diversas herramientas para traducir una página web completa como ayuda en su labor- o manuales.

5 diferencias entre traducción e interpretación

Tal y como podrás observar, las diferencias entre la traducción y la interpretación están directamente relacionadas con la definición de los profesionales que se ha explicado en la primera parte del artículo. En total, son cinco y se describen a continuación.

 

1.- EL MEDIO DE PRODUCCIÓN

La diferencia más patente entre ambos conceptos de traducción e interpretación reside en el modo de ejecución de sus funciones.

Los traductores transfieren lo que leen en el texto original a un soporte escrito manteniendo y respetando lo máximo posible el sentido del texto. No es una traducción libre, pero tampoco literal al cien por cien porque las expresiones, localismos, verbos, gramática, etc., varían de un idioma a otro.

Por su parte, los intérpretes no trabajan con documentos; escuchan las palabras del interlocutor y las transmiten a la lengua requerida oralmente. Además, estos últimos deben también prestar atención al lenguaje no verbal del orador. Es decir, a sus gestos o a su tono, para tratar de imprimir esos detalles en su trabajo de interpretación.

En cierta manera, es como el trabajo de los actores de doblaje de series y películas, a los que no se les ve, pero tienen que expresarse de la manera más fiel al original, también en estos aspectos, que el oyente percibe.

 

2.- EL LUGAR DE TRABAJO DE INTÉRPRETE Y TRADUCTOR

La segunda de las diferencias entre la traducción y la interpretación se basa en el lugar de trabajo. El traductor desempeña su tarea en soledad, normalmente, sumergido en la comodidad que le ofrece su hogar y frente al ordenador. O en una oficina de empresas dedicadas a la traducción profesional.

Y en el caso del intérprete, este pone en marcha su tarea en conferencias, webinarios o en ruedas de prensa, por poner tres ejemplos directos y del día a día en el mundo de la empresa.

Es decir, uno cumple con su cometido de manera telemática y el otro de forma presencial. Esta circunstancia permite una ventaja al segundo sobre el primero: conocer la reacción del público en directo sobre su labor. Aunque, como se va a ver en el punto siguiente, el tiempo de reflexión da las ventajas al revés.

 

3.- EL TIEMPO PARA LA REFLEXIÓN

Relacionada con la segunda diferencia, está la tercera: el tiempo para la reflexión. La traducción se efectúa con más margen de tiempo. El responsable puede reposar sus ideas, darle vueltas a un concepto y pulir su trabajo hasta que llegue el momento de la entrega.

Por su parte, el intérprete debe permanecer en interacción constante con la otra persona, sin tiempo para realizar ningún tipo de consulta porque la traducción oral es simultánea, no puede haber silencios porque el oyente perdería totalmente el hilo del discurso y su comprensión.

Además, la labor de este último precisa una memoria privilegiada en tiempo real. En definitiva, debe manejar el estrés y la tensión, consiguiendo que lo complejo parezca fácil.

4.- LA PRECISIÓN PARA TRANSMITIR EL MENSAJE ORIGINAL

A los traductores se les exige exactitud y escrupulosidad. Por eso, deben poseer un conocimiento profundo no solo de la gramática o de los significados, sino de la cultura del país en el que se habla el idioma correspondiente. Únicamente de esta forma podrán entregar una traducción detallada y con un sentido que se ajuste al texto de partida.

Como sabes, por su parte, el intérprete goza de cierta libertad, pues su cometido no es trasladar al público cada palabra, sino el discurso como tal de manera que interpreta o traduce lo que está diciendo el interlocutor, aunque no sea literalmente palabra por palabra.

Es decir, teniendo claro que esto no quiere decir que pueda saltarse como quiera fragmentos de lo que emite el interlocutor en su idioma, lo que prima en la precisión del trabajo del intérprete es la comprensión general del discurso.

 

5.- LAS HERRAMIENTAS PARA TRADUCIR

Ordenador, diccionarios, manuales, libros de textos, glosarios de términos facilitados por el cliente, programas informáticos… El traductor emplea instrumentos de apoyo como estos para perfeccionar los resultados con el tiempo para la reflexión que tiene y que se ha comentado previamente.

Mientras, la tecnología que usa el intérprete es completamente diferente por la idiosincrasia de su profesión. En este caso, se hace necesario un equipo de sonido con sus respectivos cascos, altavoces y micrófono.

Pero al ser un trabajo de interpretación al instante, no puede usar ninguna de las herramientas que sí tiene en su poder el traductor porque no podría comunicar de manera eficaz, perdería tiempo y no sería un buen intérprete.

 

¿Sigues sin ver las diferencias entre traducción e interpretación?

 

Como ves, traducción e interpretación no son sinónimos ni el método de trabajo de los traductores e intérpretes es el mismo en lo que se refiere al lugar, el tiempo que tienen para hacer su labor o las herramientas a su disposición.

Tal y como se ha explicado, cada disciplina requiere habilidades distintas, destrezas que pueden invitar a un estudioso de los idiomas a decantarse por una profesión o por otra.

En definitiva, unas diferencias entre la traducción y la interpretación muy claras e importantes en el día a día de los profesionales que se dedican a cada una de estas profesiones, tan necesarias en el mundo global actual. Para lo cual hay que contar con los servicios de profesionales y expertos que aporten la exactitud y seriedad indispensables. Lo que debes valorar a la hora de contratar los servicios de una empresa.

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