Sello y firma de un traductor jurado habilitado por el MAEC, aceptado sin más trámite en notarías, registros, universidades y administraciones.
Nuestros traductores jurados figuran en el listado oficial del MAEC: cada documento lleva su sello y firma, con validez legal inmediata. Sin ese sello, el documento puede ser rechazado en el último momento y hay que repetir el proceso desde el principio.
El traductor jurado certifica bajo su firma que la traducción es fiel y completa al original, y responde legalmente de ello. Es lo que exige la administración para darle efecto legal en otro idioma.
Si tu documento necesita apostilla o legalización, va antes de la traducción jurada, no después: primero se legaliza el original, luego se traduce todo junto. Hacerlo al revés es el error más habitual y obliga a repetir el proceso.
Si el país o la institución de destino lo exige, primero se legaliza el documento original — antes de traducir nada.
Se traduce el documento completo, incluido el texto de la apostilla si la lleva. Sello y firma del traductor jurado.
Tramitar una traducción jurada requiere el respaldo de un traductor jurado acreditado para garantizar que tus documentos surtan efectos legales inmediatos. Desde escrituras corporativas y contratos hasta títulos académicos o certificados personales, cubrimos las necesidades de empresas, notarías y particulares a través de tres categorías clave:
Títulos, expedientes, certificados de notas y de idiomas, para homologaciones, admisiones y becas en el extranjero.
Certificados de nacimiento, matrimonio, defunción y antecedentes penales, pasaportes y permisos de residencia, para extranjería, herencias, matrimonios y visados.
Contratos, escrituras, poderes notariales y cuentas anuales, para operaciones internacionales, compraventas con parte extranjera y expedientes de despachos y notarías.
Muchos trámites especiales o documentos atípicos también requieren traducción jurada oficial. Escríbenos y valoramos tu caso sin compromiso.
Un error en un documento legal no es un matiz de estilo: puede cambiar una cifra, un nombre o una cláusula. Por eso cada traducción pasa revisión antes del sello, y el traductor responde legalmente de que sea fiel al original.
Cada país tiene sus propios requisitos para aceptar un documento extranjero: apostilla, legalización consular o formato específico. Antes de traducir, confirmamos qué exige el país o institución de destino.
Este compromiso con la calidad no es una promesa sin respaldo: Linguaserve mantiene certificaciones ISO vigentes en gestión de calidad, servicios de traducción, posedición de traducción automática y seguridad de la información.
Particulares, estudiantes, despachos y notarías: cuéntanos qué documento necesitas traducir y para qué país, y te confirmamos plazo y precio antes de que decidas nada.